“La Ciudad De Los Prodigios”

LA CIUDAD DE LOS PRODIGIOS

Esta fantástica novela de Eduardo Mendoza, titulada “La Ciudad De Los Prodigios” (1986), es un fiel reflejo de los grandes cambios culturales, políticos y sociales que acaecieron durante el siglo XIX y XX. Con lo cual, adentrarse en su lectura implica diversión y a la vez conocimiento histórico. Siempre he considerado que las mejores adaptaciones que se han llevado al celuloide han sido aquellas que permanecen fieles al libro original; buen ejemplo de ello es “Los Santos Inocentes”, de Miguel Delibes, que Mario Camus adaptó en 1984, director que precisamente hizo lo propio con la novela que aquí nos ocupa, en 1999. Aunque no obtuvo demasiadas buenas críticas, debo decir que la película entretiene, pero, en este caso, me quedo con el libro, del que voy a invitaros a leer una pequeña sinopsis.

Cómo decía, la novela arranca a finales del siglo XIX, cuando Onofre Bouvila llega a Barcelona en busca de trabajo y se hospeda en la pensión del señor Braulio. Después de varias semanas sin trabajo, consigue ganarse la vida repartiendo propaganda anarquista que le proporciona Delfina (la hija de Braulio) y vendiendo clandestinamente falso crece-pelo a los obreros de la Exposición Universal de Barcelona. Allí se hará socio de un tal Efrén Castells (alias el gigante de Calella) y emprenderán el camino hacia el éxito financiero, robando máquinas de la Exposición que posteriormente venderán y subastarán en el mercado negro.

En vísperas de la inauguración las autoridades limpian la ciudad de indeseables y travestidos esporádicos, como el señor Braulio, y desmantelan la banda de propaganda. Esto hace que ingresen padre e hija en prisión. Pasados unos días de la inauguración, Onofre conoce al señor Humbert (un reputado y corrupto abogado), que bajo amenazas y soborno le convence para formar parte de su banda. Poco a poco, el protagonista se convierte en un ambicioso dandi que controla las mafias de Barcelona, hasta que en setiembre de 1897 se introduce en el terreno de la especulación, hipotecando la casa de sus padres, que aceptan sin reparos convencidos de que todo saldrá bien y su hijo les devolverá el dinero.

En poco más de dos años, Onofre se hace millonario, y a sus 26 años decide pedir la mano a la hija de don Humbert. Su madre, quiere comprometerla con Nicolau Canals (hijo del difunto Alexandre), con lo que Onofre no tardará en ordenar su muerte y así tener el camino libre. De la noche al día, Onofre ya es el hombre más rico de España y del mundo probablemente, cuando recibe la noticia de la defunción de Braulio. En el velatorio, se reencuentra con Delfina, que aprovecha la ocasión para confesarle su amor y chantajearle. Si se niega a corresponderla se quitará la vida. Así que Onofre decide salvarle la vida a Delfina con un plan maestro. Una vez iniciada la Primera Guerra Mundial, Onofre se dedica al tráfico de armas de contrabando. A él le rondaba por la cabeza que el cinematógrafo podía ser el entretenimiento que andaba buscando la humanidad, una manera de producir sueños colectivos. Por su parte, la guerra paralizó la producción de cine en Europa, y Onofre quería resucitarlo con la ayuda de Delfina, con lo cual, en dos semanas elabora el guión para la película que lanzaría a la fama a Honesta Lebroux (nombre artístico de Delfina).

Una vez más Onofre había triunfado, a finales de 1920 la industria cinematográfica que había creado alcanzaba su pleno desarrollo. No obstante, el General Primo de Ribera quería cortarle la cabeza, así que tuvo que exiliarse aconsejado por Efrén. Antes de partir traspasa todos los negocios al gigante de Calella y éste lo lleva a tomar el avión al aeropuerto de Sabadell. Una vez calmada la mar regresa a Barcelona con motivo de su 50 aniversario y se traslada a una mansión de la Bonanova, allí vivirá a su antojo sin ver a su mujer durante semanas. Al sentirse libre vuelve a las andadas, como si no hubiera pasado el tiempo, y adquiere el mal hábito de salir por las noches como cuando era joven.

En sus salidas nocturnas busca la camaradería de rufianes, maleantes y prostitutas que solo van detrás de su dinero. En una noche de exceso se encuentra con un pie en cada barrio, esto le hace reflexionar y ver la vida de otra forma. Retirado de la vida activa por culpa de la Dictadura decide invertir la fortuna, que Efrén le había transferido a Suiza mientras estuvo exiliado, en el mercado de diamantes. Y así, sin quererlo, triplica su fortuna y se convierte en mecenas del inventor Santiago Belltall, al quedar enamorado de su hija María. Onofre le ofrece una suma de dinero para financiar sus experimentos más un pabellón en la Exposición Universal de Montjuïc. Será entonces, en 1929, con motivo de la inauguración de la Exposición, cuando Onofre lleva a cabo el plan más extravagante de su vida: una máquina voladora nunca vista, que maravillará a todos, incluida su Majestad el Rey… Y el final no os lo revelo, ya que no quiero estropearos el inesperado desenlace.

Sin duda, “La Ciudad De Los Prodigios”, es una novela muy recomendable, que tuve el placer de leer ya hace tiempo, y de la que me apetecía recuperar su recuerdo para estrenar la sección Books de mi web. En este caso, como decía en la introducción, mucho mejor resulta la lectura que la adaptación de Mario Camus, ya que resultó una apuesta demasiado arriesgada que no acabó de cumplir las expectativas cinematográficas. ¡Disfrutad de la lectura!

Ivan Allué

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