Barón Rojo, St.Jordi Club – Barcelona – 11/02/2012

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¡No derribarán al Barón tan fácilmente!

Una vez hubieron reventado la sala Razzmatazz de Barcelona, allá por el 2010, regresaba la formación original de BARÓN ROJO a la Ciudad Condal dispuesta a hacer lo propio con el Sant Jordi Club, un recinto de mayor capacidad ubicado en la montaña “mágica” de Montjuïc. Desconozco si los mágicos aires de la cima en que nos encontrábamos tuvieron algo que ver con lo que allí se vivió, pero de lo que sí puedo dar testigo es que José Luis Campuzano “Sherpa”, los hermanos De Castro y Hermes Calabria se marcaron un conciertazo digno de los mejores años de BARÓN ROJO.

Tres horas y media de actuación que comenzaban puntualmente a las nueve de la fría noche del once de febrero de 2012, servirían de repaso a los mejores años del barón, representados por unos viejos rostros al uso, pero jóvenes de actitud y empeño en el alma. Empeño por hacer bueno aquello que siempre han defendido como que “Los Rockeros van al Infierno”, por demostrar humildemente a todos que efectivamente “Se Escapa el Tiempo”, pero que continúan orgullosos de ser “Hijos de Caín” y tocando las “Cuerdas de Acero” como nadie. Canciones que han formado parte de una generación y que cobraron forma una vez más bajo la fría luz de un pabellón.

Una buena legión de viejos rockeros aguardaba impaciente el inicio del show, que daba el pistoletazo con “Concierto Para Ellos”. Ni que decir tiene que la cosa caló en el personal, los grupos de amigotes metaleros, que de bien seguro tenían la fecha remarcada en la agenda de hacía semanas, se agarraban por el cuello y entonaban aquello de “Otra vez aquí, sintonízame…”. La locura se evidenciaba con “Tierra de Vándalos” y “Campo de Concentración” animaba las testas y coronillas más bien peladas a dar saltos de alegría. El frío del Sant Jordi Club desaparecía de una vez por todas a ritmo de “Desertores del Rock”, “Chicos del Rock”, “Las Flores del Mal”, “El Malo”, “Incomunicación”, “Travesía Urbana” y la instrumental “Buenos Aires”.

Armando de Castro, ataviado con americana negra, disfrutaba como el que más con su guitarra y amenizaba los temas con pequeñas introducciones en relación a la historia de BARÓN ROJO. “Sherpa”, para no perder la costumbre, aprovechaba cada ocasión para hacer comentarios ácidos y críticos en relación a los títulos de las canciones que iban cayendo del set-list. Hermes, el más tímido, se refugiaba en su nada ostentosa batería y le sacaba el mayor partido posible al doble bombo a pesar de tener sesenta tacos, y Carlos ayudaba en las voces cuando era necesario, como sucedió con “Hiroshima” o “La Voz de su Amo”. Mientras tanto, “Satánico Plan”, “Son Como Hormigas”, “Rockero Indomable”, “Tierra de Nadie”, “Hermano del R n’R”, “Herencia Letal”, “Caso Perdido”, “El Barón Vuela Sobre Inglaterra”, “Invulnerable” y “Breakthoven” continuaban dando forma a la extraordinaria actuación de los barones.

Si os soy sincero, lo que más miedo me daba era la voz del señor Campuzano, algo castigada en algún que otro vídeo que nos mostraba el ensayo de la gira de reunión, así como en el concierto que tuve la ocasión de presenciar en el Monsters Of Rock-Metalway de Zaragoza, donde se reunían por primera vez los BARÓN ROJO originales, si mal no recuerdo. Pero, por suerte para todos, la cosa resultó muy satisfactoria. “Siempre estás Allí”, huérfana desde hace años de la voz con la que fue registrada, “Hijos de Caín” o “Barón Rojo” nos pusieron la piel de gallina gracias a la insustituible garganta de “Sherpa”. “Larga Vida al R n’R”, “Chica de la Ciudad”, “Con Botas Sucias”, “Mil Años Luz”, “Efluvios”, “Resistiré” (muy pedida por los fans) y la versión de Vittorio Monti de la pieza tradicional húngara llamada “Czardas” iban poniendo fin al concierto. A estas alturas se respiraba un cierto desazón entre el respetable; los saltos que en principio se hicieron habituales habían dado paso a cierto estatismo.  

El sonido espectacular, como tónica dominante, y un sobrio fondo de escenario negro, acababan de redondear las tres horas y media de actuación que se culminaban con “Casi Me Mato” y una nueva composición en inglés bautizada como “Feliz Cumpleaños”, si mal no entendí, fruto de la esperada reunión que conmemora treinta años de trayectoria de una banda que marcó el camino a generaciones posteriores y que continúa siendo un ejemplo vivo de cuanto debe durar el heavy-metal en nuestros corazones. BARÓN ROJO se despidió por todo lo alto, a pesar de la larga actuación y la edad de sus componentes, el cansancio no pareció hacer mella en ellos. Entre aplausos y ovaciones no pudieron evitar decirnos “Hasta la próxima…” por lo que puede quedar en el aire aquello de que aquí termine la reunión de los barones originales, el tiempo volverá a decidir.

Crónica publicada por Ivan Allué en Metalcry.com

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