“Iron Maiden: Flight 666”

Si los hermanos Lumière levantaran la cabeza, y vieran una sala de cine repleta de melenudos con cazadoras de cuero, seguramente no entenderían nada o pensarían que el mundo se ha vuelto loco. Pues no señores, puede que el mundo este loco, pero, por suerte, todavía cuenta con momentos de lucidez en los que decide proyectar grandes documentales como el que hemos tenido la ocasión de visionar esta noche.

Mucho ha llovido desde los primeros Nickelodeones, por suerte, hoy en día disponemos de salas equipadas con la última tecnología en imagen y sonido. Con estas condiciones, ha sido un verdadero privilegio disfrutar de “Flight 666”, y además, en compañía de todos los metaleros que han llenado la sala número 12 del centro comercial “La Maquinista” de Barcelona.

El film comenzaba sobre las 20:45 de la noche, con 15 minutos de retraso. Después de las pertinentes letras de presentación nos abrochamos los cinturones y nos dispusimos a disfrutar del viaje en compañía, como no, de la Doncella de hierro. “Aces high” abría el repertorio, el sonido surround 5.1 lo elevó a la enésima potencia y nos hizo poner los pelos de punta por primera vez en la noche (efecto que se repetiría con cada tema).

El documental tiene el toque personal de Scot McFadyen y Sam Dunn, conocidos por sus anteriores trabajos; “Metal, A Headbangers Journey” y “Global Metal”. Los directores han querido reflejar, sobretodo, la parte humana y humilde de IRON MAIDEN así como la de sus seguidores. Ya desde el principio nos muestra a un preocupado Bruce Dickinson cuidando cada detalle del avión para que todo salga a las mil maravillas. Será un halago para nosotros verlo vestido con la camiseta de Héroes del Silencio durante algunas entrevistas. La primera parada del ED Force One es en la India, allí les espera un elefante en el backstage, además de otros motivos típicos de aquella cultura, un detalle realmente curioso.

El viaje prosigue, entre fragmentos de clásicos de IRON MAIDEN, interpretados durante la gira de manera espectacular, llegamos a Australia. Allí se presenta el primer contratiempo, la comida india ha jugado una mala pasada y algunos componentes acaban cayendo enfermos del estómago, no por eso van a suspender el tour y aguantan con verdadero sacrificio. Durante las horas de vuelo no falta el buen vino ni las bromas de la tripulación, que hacen sonrojar a las azafatas.

Siguiente parada; Japón, uno de los destinos preferidos de Nicko Mc Brain (lo explica mostrando su samurai tatuado), allí les reciben graciosísimos fans, entre los cuales se encuentra una chica que desea ser la hija de Steve Harris (la sala se muere de risa).

Uno de los momentos más especiales es la llegada a USA. Es verdaderamente emotivo poder ver a grandes músicos como Tom Morello, K.King o el mismísimo Lars Ulrich (recibido con silbidos por la sala), hablando de la adoración que sienten hacia IRON MAIDEN.

Por otro lado, lo más escalofriante del documental es ver como el ejército reprime a los fans colombianos, tratándolos como auténticos animales. Asimismo, la anécdota graciosa se encuentra en la visita a Brasil, donde han llegado a crear una iglesia que les rinde culto; los “Piece of Maiden”. Estrambótico resulta ver a un sacerdote cuyo cuerpo está cubierto por Eddies tatuados, y además, ha bautizado a su hijo con el nombre de Steve Harris. Sin duda es el momento más cómico del film, arrancando carcajadas de primera a última fila.

El documental refleja a la perfección la respuesta del público allá por donde pisa la banda. Por lo cual, nos quedó bien claro que los fans argentinos y los chilenos son los más apasionados e, inconscientemente, los más temerarios. Una vez en el hotel, la banda se encontraba, literalmente, acordonada por seguidores, haciéndoles imposible la salida del recinto hasta la hora del concierto.

El viaje acaba en Toronto, donde queda reflejado lo bien que ha ido la ambiciosa gira y, por otra parte, el cansancio y las ganas que tienen los músicos por volver a casa a descansar. “Halloweed be thy name” es la encargada de cerrar la hora y tres cuartos de documental, un tema muy acertado para poner el punto y final a esta película que, tan acertadamente, ha sabido contrastar la sencillez y humildad de todo el equipo IRON MAIDEN con la grandiosidad y espectacularidad de la gira “Somewhere back in time 2008”.

Entre los aplausos del respetable se encendieron las luces, mientras, aparecían los créditos acompañados del famoso “Always Look On The Bright Side”. Desde la redacción de Barcelona, solo queda deciros que ha sido una experiencia inolvidable; quizás, esperaba un poco más de entusiasmo por parte del público, coreando los temas y aplaudiendo, pero, como en el cine hay que estar en silencio, queda demostrado que los heavys también somos gente educada y respetuosa.

Así que, los mismísimos Lumière, después de su asombro inicial, hubieran podido ver que el mundo sigue estando loco, pero que todos somos seres humanos más allá de nuestras aficiones y de la estética que decidamos llevar.

Publicado por Ivan Allué en Metalcry.com

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